• Argentina Mundo - Opina Omar Maneh

    Nuestro buen amigo y colega argentino nos envía desde Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina. Lo ha titulado "La Madre Patria", está publicado en La Capital de Rosario y en haras de la verdad, debo decir que España poco tiene que ver en el tema que plantea. Sólo baste consignar que los directivos y muchos profesionales de la empresa odontológica que cita son argentinos y uruguayos. Pero en su análisis entran en juego otros temas y el conjunto es siempre de interés viniendo de Omar Maneh. Solo acotar que siempre será nuestra Madre Patria, en las buenas y en las malas.

    La Madre Patria


    Una canción de moda de Franco de Vita"No se Olvida" — dice: "No se olvida el cielo si algún día estuviste ahí". Claro que el exitoso cantante venezolano aludía a quien disfrutó las mieles del amor correspondido. ¿Estará de acuerdo conmigo el lector si comparo ese estado de plenitud con la última década que vivieron los españoles?

    El 1º de enero del 2002 comenzaba a circular el euro que sería utilizado por 300 millones de europeos. Al mismo tiempo, cuando la Corte Suprema declaraba inconstitucional el decreto de De la Rúa sobre el corralito, Duhalde intentaba frenar la bancarrota buscando el apoyo de España para ablandar al FMI. Miles de argentinos marchaban a la Casa Rosada para pedir un puesto de trabajo. Mientras aquí ni sabíamos cuál era la moneda de curso legal, España se erigía en la meca del trabajo, las oportunidades y la estabilidad.

    Los grandes grupos españoles, en muchos casos apareados con su Estado, venían en tropel a instalarse y a comprar empresas. La Madre Patria se constituía en un poderoso polo de atracción para los argentinos que, en los albores del nuevo milenio, en medio de una de las mayores crisis de nuestra historia, se sentían impotentes ante la pérdida de sus trabajos y de sus ahorros.

    Ya no era solamente el deslumbramiento que siempre ejercieron sobre nosotros Europa y EE.UU, fulgor que no encandiló a otros pueblos latinoamericanos. Cientos de miles de argentinos emularon, al revés, el éxodo que en los finales del siglo XIX y comienzos del XX, encararon casi por la misma razón, españoles e italianos, entre otros extranjeros que huían de la miseria. Ahora, al cabo de una década de "estar en el cielo", España siente la misma desazón.

    Distintas fueron las conductas de ambos países cuando uno de los dos quiso ver al otro como un "hermano salvador". Mientras la Argentina abrió sus fronteras como una gran tranquera, sin preguntar religión ni nacionalidad, cientos de argentinos tuvieron que volver sin pisar tierra española, apenas el umbral del aeropuerto, sumando un 30 por ciento los deportados. Se me dirá, como acaba de justificar un funcionario diplomático , que España debió implementar un acceso restringido porque, al estar en el medio de Europa millones de africanos, asiáticos y sudamericanos pululaban en sus puertos de entrada, pero...

    ¿Han medido a todos con la misma vara? El mismo tratamiento para los que enviaron, para paliar la hambruna, toneladas de trigo y cobijaron a una inmensa inmigración ibérica? ¿Cuánto le cuesta a un argentino, en términos de trámites, alquilar una vivienda, instalar un negocio, obtener un crédito? Mientras aquí existe el libre albedrío no sólo para ingresar, sino para obtener documentación, trabajo, estudio y hasta para ejercer el comercio, la Madre Patria refuerza el cerco e ignora la reciprocidad documentada en convenios bilaterales.

    ¿Qué hizo la Argentina para, también, observar, limitar, seleccionar, los ingresos de españoles? Brasil — siempre ese Brasil tan coherente con su política exterior gobierne quien gobierne — tomó el molde español y lo aplica a quienes quieren ingresar, como lo hicieron con los brasileños, no constituyendo de manera alguna un acto de xenofobia. Hoy, muchísimos emigrantes del 2001 quieren volver y , de hecho, vuelven; y también españoles.

    Al 1º de enero último la cifra oficial de parados es de 4.422.359. El nuevo gobierno conservador anuncia, como en el resto de Europa, más ajustes, con el consiguiente incremento de movilizaciones y protestas. Los indignados se multiplican. No es Madrid, como lo fue Buenos Aires, la caja de resonancia. En todas las ciudades de España nativos y extranjeros hacen oír su descontento. No es un grito que, como hace una década al son de los cacerolazos se perdía en el Río de la Plata ó en la Cordillera. Los lamentos de España se unen con los de Grecia, con los de Italia, con los de Francia. Y en medio de ese tembladeral que es la península ibérica, hay lugar para que crezca la aversión hacia argentinos y sudamericanos.

    Hace muy poco se vio en todas las cadenas de TV una publicidad realizada por la firma Vitaldent, en la que se discrimina a odontólogos argentinos y profesionales mayores, que recibió las más duras críticas del Consejo General de Dentistas y de otras entidades. Tal como lo explica la Agencia Télam, en uno de los avisos aparece un odontólogo quien en su acento argentino, le explica a la madre de un niño un tratamiento que le realizará a lo que ella le responde: "Ya no aguanto más, hace tiempo que no te entiendo cuando me hablas. La comunicación se ha roto, me voy y me llevo a mi hijo."

    La mujer sale corriendo en busca de Vitaldent, "una empresa que sabe lo que es estar cerca de sus pacientes, por eso hablamos claro". En otro aviso, otro odontólogo argentino atiende en un consultorio deprimente a una mujer a quien comienza a contarle su vida. Ella lo interrumpe y le dice: "Ya no aguanto más, entiéndelo, necesito mi espacio. Mejor que no nos veamos más." También, en este caso, la empresa remata diciendo que "tu tiempo es importante y ofrece servicio rápidos en un solo día".

    En este último ejemplo, la Asociación de Odontólogos de Valencia cree que es "denigrante, xenófobo y con publicidad engañosa". Según Facua-Consumidores en Acción de España, "el objetivo de estos spots es hacer desistir de sus propósitos de residir y trabajar en España, con el único interés de que no se queden en territorio español. Esto obedece a una xenofobia odontológica que pretende que no ejerzan más odontólogos argentinos y sudamericanos, todos los cuales son muy solicitados por los ciudadanos españoles". ¿Dónde quedó la tradicional ética española? Dónde sus prestigiosos profesionales de la publicidad y el marketing, reconocidos en todo el mundo publicitario? No creemos que ésta sea la muestra de una decadencia larvada, ni lo deseamos. Al fin y al cabo es nuestra Madre Patria.

    Omar Maneh Rosario, Argentina
    Argentina Mundo  con notas y opiniones de interés de los periódicos de las provincias argentinas

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