• Argentina y Ucrania - Inmigración desde el Siglo XIX

    Como a muchos inmigrantes del este europeo, a los ucranianos los englobamos con el gentilicio de "rusos", que en Argentina etiqueta a personas de muy diversos orígenes y, por extensión, a los inmigrantes judíos, vinieran de donde vinieran. Orientado por la colega Larysa Shipko, periodista ucraniana residente en España, hagamos un poco de historia y hablemos del presente de esta colectividad en Argentina.

    El lunes 30 de enero 2012 se han realizado actos oficiales para celebrar los 20 años de relaciones diplomáticas entre ambos países. Se ha destacado los "valores compartidos" y los "proyectos comunes" entre ambos pueblos y países. "Ambos países celebramos este importante aniversario de amistad, de valores compartidos y de proyectos comunes que tienen como fin último contribuir al desarrollo y bienestar de nuestros pueblos", manifestaron desde la Cancillería de Argentina.

    También hicieron notar que Argentina fue "el primer país en América Latina en haber reconocido la independencia ucraniana". "Durante estos años, la amistad entre ambas naciones ha ido en continuo fortalecimiento y se ha reflejado en una fluida relación política, institucional, económica y cultural". Se han firmado acuerdos como el Convenio de Reconocimiento de Títulos Universitarios y el de Supresión de Visados, que permitió incrementar el movimiento turístico entre ambas naciones.

    Ya situándonos en la inmigración ucraniana a Argentina, se estima que viven en nuestro país unas 350 mil personas de ese origen. De ellos, habiéndolos en todo el territorio argentino, como siempre la ciudad de Buenos Aires y la provincia bonaerense acogen a un gran porcentaje. Sin embargo es en  Misiones y Chaco donde existe una implantación más notoria, al ser mayoría en determinados pueblos y ciudades.  Por ejemplo los ucranianos comenzaron a llegar a la Provincia de Misiones a partir del 27 de agosto de 1897 y hasta ahora sus descendientes mantienen las costumbres y tradiciones traídos por sus ancestros en la música, bailes, cocina y religión.

    Los primeros grupos de inmigrantes ucranianos a la Argentina provienen casi exclusivamente del sureste de Galitzia, alrededores de la ciudad Toumach, distrito Stanyslaviv. Simultáneamente viene otro grupo menor de las provincias transkarpáticas de Bukovyna y Besarabia. Después de la primera guerra europea en los años 1924-1928 llegaron de la provincia ucraniana Volynia (noroeste de Ucrania) emigrantes ucranianos ortodoxos, que se radicaron en Oberá, Misiones. Un número muy reducido de inmigrantes de esa nacionalidad proviene de otras regiones de Ucrania incluso, y de Kiev. Tal es así que principalmente el histórico estado ucraniano de Galitzia-Volynia orientó a sus hijos e hijas para que se establecieran en Misiones, Argentina.

    Asimismo, diferentes asociaciones ucranianas funcionan en el interior del país, en particular en las ciudades Posadas, Oberá, Apóstoles, Barrenqueras y Leandro Álem en la Provincia de Misiones y en  Resistencia, Sáenz Peña y Coronel du Graty en la Provincia de Chaco. También hay una asociación en la ciudad de Córdoba, capital de la provincia del mismo nombre.

    Es un gran ejercicio para el pueblo argentino reconocer el aporte de las distintas corrientes inmigratorias que, desde las últimas décadas del Siglo XIX, han permitido poblar y generar riquezas y estructuras en esas vastedades territoriales aún sin recorrer en algunos casos.



    En Estados Unidos vive Osyp Moroz, un destacado ucraniano en el mundo del pensamiento moderno, que reivindica la importancia de las colectividades de ciudadanos de ese país del este europeo, poniendo el acento en sus presencias en América de norte a sur. Comenta sobre un amigo suyo residente en Argentina y recuerda a familiares que vivieron en nuestro país: 
    Mi compañero Mykhailo (Miguel en español) Rokush era el organizador de La Unión Juvenil Ucraniana en Argentina (1950), donde él vivió unos 60 años. En los años 60 Mykhailo me visitó en EE.UU. y ya en el 1992 nos encontramos en Kiev, la capital ucraniana, en un congreso de diáspora ucraniana, donde éramos representantes de diáspora ucraniana (estadounidense y argentina respectivamente).
    Mykhailo  se murió hace poco.  En Argentina vivían mis primos Wolodymyr y Anita  Nedilski.

    Reproducimos esta entrevista que le realizan:  Osyp Moroz, un ucraniano moderno

    Nos sentábamos juntos en la mesa del comedor de un balneario. Él llegaba primero y se levantaba primero. Nosotros teníamos tiempo de sobra. Él, octogenario, no tenía suficiente tiempo. Una vez le dieron un tenedor sucio, otra vez no le dieron la compota. Alguien le aconsejó quejarse a la dietista del balneario. “¿Para qué? Si me va a explicar que `ahora todos estamos en este nivel´…” Era difícil creer que este hombre con los pantalones de lona y un jersey grueso ha gastado para nosotros en Ucrania (cosa de lo que bromea con tristeza y bondad), 400 mil dólares. Y  a pesar de eso está muy contento. No lo abochornó a su paisano Iván Frankó. Inclusive el ex presidente Leonid Kravchuk le expresó a él un  elogio elocuente: “La parte intelectual de los ucranianos continentales le percibe y respeta  porque Usted es y siempre será un símbolo del Intelecto de nuestra nación. Con su vida devota de un ucraniano real Usted hace todo para la afirmación de la dignidad del ucraniano en el mundo”.

    Doctorado en Economía de EE.UU., autor de unos cuantos libros, consejero del parlamento y Gabinete de los Ministros ucranianos, Osyp Moroz en el eje principal de sus trabajos  enfoca sus estudios en las personas en Ucrania, personas como un todo, que son una parte de su país y del mundo. Con su potente energía intelectual este ucraniano único intenta reorientarnos hacia el futuro − a la creación de la nación ucraniana moderna. Aquí su crítica, pensada, irónica y no siempre llena de compasión en su visión de nosotros y nuestras vidas.

    Entonces, don Osyp, ¿cómo definiría los ucranianos en conjunto?

    Los ucranianos en conjunto -  son el caserío, son los que dicen “mi casa está al lado” (un refrán ucraniano que significa: no es asunto mío – L. Sh.). Con su carácter local, su autosuficiencia, con sus canciones apesadumbradas y con sus débiles   esperas a alguien, los ucranianos no tienen sentido de grupo, como los americanos, no tienen sentido de comunidad y unidad, como los japoneses. Un ucraniano tiene la psicología de una conducta piramidal. A él le vale que los que están al lado sean más débiles, más tontos, más vagos y así él, con ellos de fondo, puede sentirse realizado.

    Si preguntas a un americano sobre sus vecinos,  responde que son buena gente y tienen unos hijos maravillosos. El ucraniano responde de otra manera: “Buena gente, pero dejan la basura en el patio exterior”. Y además cuenta otros detalles.

    La mentalidad de un ucraniano se basa en la desconfianza hacia el  otro. Él dice en apariencia con sinceridad “créame”, pero no se lo cree ni él mismo. Los ucranianos dan más facilidad para dejar que los organicen en contra de algo, pero no quieren ponerse a resolver solos sus problemas. Esperan que eso lo haga alguien – alcalde, presidente, Gasprom, OTAN, o, probablemente, la Virgen -… y todo eso es así porque las cosas en Ucrania no se apoyan en la ley, sino en la cultura vigente. Esto se ha reflejado hasta en la emigración ucraniana a lo largo del siglo. A los primeros emigrantes les interesaba solo el trabajo duro en la tierra o en la fábrica. Les daban miedo la educación de calidad, créditos y las instituciones americanas. Pero cuando hoy a sus nietos les recuerdan sus obligaciones, estos reclaman sus derechos. Por desgracia, en Ucrania no se preocupan ni por los derechos, ni por las obligaciones.
     
    Puede ser que hace falta que pase más tiempo…

    Con el factor del tiempo es más complicado. Los ucranianos están acostumbrados a vivir sin prisas. Hay verano, luego se caerán las hojas – vendrá otoño, llegara invierno – nevará, y luego otra ver habrá buen tiempo. Un ucraniano es como un indio americano, es un niño de la naturaleza. Para él no tienen un significado especial tales intervalos de tiempo como una semana, un día, una hora. Y la vida en la Unión Soviética les acostumbró hacer cola por lo que fuera, sin sentir absolutamente el paso del tiempo. Hay un chiste: el avión de Londres a Nueva York llega a las 21.10, de Tokio – a las  7.02, de Kiev – el viernes. Por eso en su mayoría un ucraniano bien educado, con conocimientos sistemáticos, en momentos extremos piensa como un campesino. No puede tener un desarrollo conceptual aquel quien vive sólo pensando un año por delante – de cosecha a cosecha. Sobrevivir la estación fría, pasar la siembra, elecciones, organizar una coalición − todo son rudimentos de la mentalidad campesina.

    ¿Qué es lo que nos impide hoy  ser otros cuando tenemos los valores occidentales tan cerca?
       
    Oportunismo  y fuerte resistencia a los cambios. Hubo que meter a millones de personas en los koljoses a la fuerza (koljós era una granja colectiva en la Unión Soviética  -- L.Sh.), y ahora ya no hay manera de sacarlos de allí. “Los veteranos” (de la Segunda guerra mundial – L.Sh) viven con el romanticismo de la postguerra: medallas, mujeres, el vodka barato, la vivienda gratuita, balnearios. Ellos idealizan no tanto el comunismo, como aquella juventud, ese periodo de oportunidades. A los del partido político Ruh (Movimiento Popular de Ucrania, surgido a los finales de los años 90, determinante para conseguir la independencia de Ucrania  – L.Sh.) y a los nacional demócratas había que buscarles un lenguaje común muy delicado con los comunistas y no tildarlos de “comunistas”, “kagebistas” (de KGB – L. Sh.) o cosa parecida.  Por eso ellos  se organizaron en contra. De allí surge el potente Partido de los Regiones (gobierna actualmente en Ucrania – L.Sh.).

    El sentimiento de inferioridad ucraniana también frena el progreso. Recordáis, en una novela de Gogol está descrita la visita de los cosacos ucranianos a la Yekaterina (monarca del imperio ruso—L.Sh). “Levantaros!” “No nos levantemos, mamá. Moriremos pero no nos levantaremos!” La  astucia servil. Así nos hemos engañado con astucia a nosotros mismos. Somos trabajadores, inteligentes, fuertes, con mucha moral y aguante, pero no sabemos utilizar estas cualidades. Sabéis, si un americano o un alemán dice “no tengo”, “no sé”  eso significa que él es de origen ucraniano. Hasta en la literatura ucraniana el protagonista es un personaje vencido, que pierde en la lucha con las circunstancias.

    Pero nuestro Maidán (La Plaza, plaza de Independencia en Kiev, donde se desarrollo la Revuelta Naranja en elecciones del 2004 – L.Sh.) conmovió a todo el mundo…

    Si. Puede ser que, por primera vez, los ucranianos se unieron no “en contra” sino “a favor”. A favor del desarrollo democrático, a favor del poder honesto, a favor de un digno nivel de vida. Pero ahora los ucranianos otra vez operan con el término “en contra”: en contra de Yushchenko (ex presidente – L. Sh.),Tymoshenko (ex primera ministra, actualmente encarcelada − L. Sh), Yanukovych (actual Presidente de Ucrania - L. Sh).

    Maidán fue el momento de llegada de la verdad nacional. Pero los bailes y cantos en la plaza en si mismo no son la creación de un estado. La economía tiene el papel determinante en la creación de la idea nacional ucraniana. En Kiev los empresarios se unieron para que sus logros no se los quitaran los bandidos de Donetsk, los empresarios apostaron por la revolución Naranja. El interés económico se transformó en la idea nacional. Pero después esta idea no se desarrolló más. Se preocupaban más por los jubilados que por los jóvenes que hacían la revolución. Pensaban más en las gallinas que en el desarrollo del intelecto. Había unas promesas muy sonoras que no se realizaron. ¿Quién provocó la crisis? ¿Los que pasaban frío en el Khreshchatyk (la calle principal de Kiev, como Gran Vía en Madrid - L. Sh.)? No, la crisis la “proporcionaron” los que estaban en las tribunas de la plaza de Independencia.

    Si los ucranianos ahora tuvieron que elegir a un líder nacional, ¿Qué aconsejaría?

    La cosa está en que la población no confíe en ninguno de ellos. Es una situación trágica. Ninguno de los líderes se justificó como para merecerse conducir una nación. Los ucranianos no saben crear liderato. Es un problema. Pero un problema aún más grande y es la incapacidad de crear una ley para si mismo, crear un sistema, sobre la base del cual  que hay que vivir. Eso no sustituye ningún líder por muy fuerte que sea. Pero Ucrania tiene los mejores  profesionales en relaciones públicas – saben cómo limpiar la imagen. Al futuro líder yo lo veo como una persona de 40-45 años, y que no tenga nada que ver con el círculo del ex presidente Kuchma. Tiene que ser un pragmático fuerte que sepa y entienda sus equivocaciones. No como ahora.

    A Usted le gusta conversar con los jóvenes. ¿Qué problemas urgentes tiene la juventud en Ucrania?

    La juventud ucraniana es muy inteligente y patriótica. A través de los talleres con los estudiantes de diferentes universidades, definimos tres principales problemas: la ausencia de una idea nacional que unifique la nación; problema de encontrar un empleo para los jóvenes; y poca popularidad de ciencia entre los jóvenes.

    Y ¿qué frena el desarrollo de Ucrania en general?


    La corrupción. La desorganización de la ciencia y educación. Decaimiento de la economía.

    El primero y el tercero se entiende. Y ¿el segundo?

    Los ucranianos eran primeros en el espacio, en cibernética, en investigaciones nucleares. Y todo eso lo regalaron generosamente o lo vendieron. Como en Kharkiv vendieron un misil nuclear que cuesta mil millones de dólares por 25 mil.  Clinton decía que América es rica no por tener dinero, sino por destinar el dinero a la ciencia. La situación de Ucrania es amarga: el estado destina a la ciencia una miseria. Aparte, hay que tener control sobre lo hecho, sus efectos y sobre la estructura de los gastos. Hay que tener un plan, orientado al resultado. Hay que pensar en función de la situación y no agarrarse por la ideología para toda la gente y para todos los tiempos.

    Sin ciencia no hay educación. Tirar las remolachas de las hojas no es una hazaña y ni siquiera un éxito. Eso no es una economía. Tampoco nos ayudará el trigo por mucho que tengamos. Estamos obligados a crear un producto nuevo, unas máquinas nuevas. La Unión Soviética creaba un 6% de los conocimientos nuevos. Si Ucrania era una quinta parte de la misma, hoy le correspondería un 1% del nuevo conocimiento mundial, nuevas tecnologías, nuevas máquinas. Pero las innovaciones que veo hoy llegan a cero. La financiación presupuestada es mísera. No llega ni para vivir, sin hablar de que alcance para crear.

    ¿Cuáles, a su opinión, pueden ser  las acciones del nuevo gobierno?

    Hay un problema muy serio para cada país, entre ellos Ucrania: cómo es la política económica nacional. Hay que definir el interés económico de Ucrania, saber lo que se quiere. La mejor forma de hacerlo es reunir en una conferencia a los mejores economistas del país y también a los profesionales de otros sectores- historiadores, psicólogos, ingenieros, sociólogos, físicos, químicos. Esa conferencia debería tratar las cuestiones principales de Ucrania.

    Hay necesidad de hablar sobre la estructura del capitalismo global y la distribución global del trabajo. Ucrania tiene que determinar, cómo en un futuro el país va a trabajar en condiciones dentro mundo contemporáneo y qué vamos a hacer nosotros. Una cosa muy seria es no permitir convertirse en un apéndice de materias primas para los países desarrollados. En Ucrania no se habla sobre la formación del capital, solo se trata del consumo: lo que queremos comer, queremos pollos y arroz, necesitamos gas y gasolina. O sea, lo que nos hace falta. Pero no escucho hablar sobre lo que podemos dar para el mundo y para nosotros.

    Ucrania debería preocuparse por el nivel más alto de sus ciudadanos independientemente de su nacionalidad. Si tenemos un crecimiento económico de un 6% ¿Quién ha de tener un beneficio de esto? En el mundo occidental los dividendos del progreso económico se reciben de tres grupos que lo crean. Primer grupo es la ciencia, toda la ciencia. Ese 2% hay que darlo para su futuro desarrollo, porque se lo tiene ganado. Otro 2% es para los trabajadores, para pagar mejor por su trabajo gracias al que se consiguió el crecimiento. Y el tercer grupo son las empresas que tienen que recibir lo ganado. Es muy importante que un ciudadano cualquiera entienda que la financiación de la ciencia va a su favor también. Es necesaria la comprensión del interés nacional que es más importante que el personal, porque tiene que incluir en sí el interés personal también.

    Otro desafío en la Ucrania de hoy es el problema de justicia. Qué es la justicia y qué es la verdad son cuestiones eternas. Pero hay que resolverlos en el marco de actualidad. Creo que justicia y verdad son el trato de un empresario a un trabajador. América va a decaer por el mal trato al trabajador, por la brecha salarial de un jefe y un operario. Un director de empresa gana 504 veces más que un trabajador. Los directivos americanos suben sus sueldos hasta por 25 millones y despiden 4-10 miles de trabajadores. Estas personas van al paro y el Estado tiene que hacerse cargo de ellos. Los japoneses introdujeron un sistema según el cual  el sueldo de un directivo no puede superar el de un trabajador por más de 10-15 veces. Creo que en Ucrania también hay que establecer un límite de 10 veces. De la otra manera la sociedad se transformará en una sociedad dividida en clases. Y una sociedad dividida en clases tiene mucho peligro porque eso fue lo que crearon los soviéticos. Este modelo soviético hay que destruirlo urgentemente y cambiar por un modelo humano.

    El Presidente de Fondo Comunal Igor Shpyrka le llama a Usted “el ucraniano  más destacado de  la actualidad”. El académico Igor Yujnovsky lo nombra como “un amigo grande y fiel de la Ucrania independiente”. ¿Qué significa para Usted “querer a Ucrania”?

    Ucrania no es una chica. Y ¿cómo quererla, por dónde empezar? Yo entiendo que el amor hacia Ucrania es lealtad hacía el Estado, su gobierno y de alguna manera, es una exigencia a sí mismo. Pero eso se ve tan poco, incluso y en el Parlamento…

    (La entrevista fue realizada en 2011 por Myroslav Donchynets, publicada en el periódico “Por una Ucrania libre”, Nº6, 14 de febrero de 2013. Traducción y comentarios – Larysa Shipko, agradecimientos a Eduardo Aldiser, periodista de Argentina Mundo de España) 


    Argentina Tango - Radio Aldiser 

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